LA MEMORIA SELECTIVA DE FEDERICO SCIURANO: HABLA DE LÍMITES MORALES PERO OCULTA LOS SORDIDOS ESCÁNDALOS DE SU HISTORIA POLÍTICA

LA MEMORIA SELECTIVA DE FEDERICO SCIURANO: HABLA DE LÍMITES MORALES PERO OCULTA LOS SORDIDOS ESCÁNDALOS DE SU HISTORIA POLÍTICA

24/06/2026 | El dirigente lanzó una fuerte acusación mediática afirmando que no se junta con delincuentes para ganar elecciones. Sin embargo, su oportunismo electoral choca de frente con las viejas sospechas del Polo Deportivo Pioneros Fueguinos y su estrecho vínculo con el condenado Julio De Vido.

Federico Sciurano ha vuelto a encender los micrófonos de la provincia con una de sus habituales puestas en escena, pretendiendo erigirse como el gran guardián de la moralidad y la honestidad en el barro de la política fueguina. En declaraciones recientes, el dirigente afirmó con tono adusto que posee límites inquebrantables y que "no se junta con delincuentes para ganar elecciones". La frase, diseñada quirúrgicamente para ocupar titulares y sembrar sospechas en el electorado, adolece de un defecto letal: proviene de un dirigente cuya trayectoria está marcada por la contradicción y la memoria selectiva. Sciurano acusa en general, no da nombres, no presenta pruebas y prefiere la pirotecnia mediática antes que hacerse cargo de las implicancias de sus palabras.

Hablar de honestidad y transparencia resulta una tarea sumamente sencilla cuando se pretende borrar el pasado con un plumazo. La opinión pública de Tierra del Fuego tiene fresca la memoria que Sciurano hoy prefiere ignorar. Durante su gestión municipal, el dirigente quedó en el ojo de la tormenta y en el centro de la polémica pública por la polémica obra del Polo Deportivo y Cultural Pioneros Fueguinos —tristemente recordada como el "caso del Polivalente"—, una infraestructura que acumuló denuncias, sospechas cruzadas y severos cuestionamientos sobre el manejo discrecional de los fondos públicos.

Pero el verdadero quiebre de su pretendido purismo moral se evidencia al revisar los archivos de su conveniencia política. En los años en que necesitaba imperiosamente financiamiento, obras de envergadura y un contundente respaldo político, Sciurano no mostró ningún tipo de asco moral para estrechar filas y tejer una alianza de extrema cercanía con Julio De Vido, uno de los funcionarios nacionales más cuestionados y severamente condenados por la justicia penal argentina. En aquella época dorada de convenios y fotos compartidas, los límites éticos que hoy Sciurano proclama en los medios de comunicación no eran tan claros ni tan rígidos. Su actual intento de despegarse de ciertas estructuras responde pura y exclusivamente a un cambio en el clima político de la Argentina, y no a una transformación real de su conducta o de sus convicciones.

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